sábado, 4 de febrero de 2012

¡¡A la mesa!! Capítulo I


¡¡A la mesa!! Capítulo I

El hecho de que unos amigos vengan a casa no sea un acto oficial, no nos exime de hacer las cosas bien hechas. No es protocolo, es cortesía y buen gusto. Está muy bien y queda muy familiar el clásico “estamos en confianza”, pero qué ocurre cuando queremos darle otro matiz a la comida, otra luz, o simplemente tener un detalle con alguien. Es entonces cuando se nos plantean cuestiones que no surgen en el día a día. De ahí la entrada de hoy.

Para no perdernos, vamos a implantar un orden. Empezaremos por el número de comensales, y que, aunque no lo parezca, es de lo más importante a la hora de dar un servicio (siempre hablando de una comida privada, familiar, de amigos).
Hay que tener muy en cuenta las posibilidades que tenemos: tamaño de cocina, número de fuegos, tamaño de la mesa, y por supuesto en función del número de comensales decidirnos por un menú u otro.

Cuando hablamos de una comida con más de seis u ocho asistentes, deberemos optar por un plato principal guisado, es decir NO a las carnes a la plancha o pescados a la parrilla, porque una cocina de casa no es una cocina industrial donde puedes dar de comer a 15 personas a la vez, de manera que en el caso de un entrecot a la plancha, por ejemplo, cuando has terminado con el último,  el primero está frío y seco, por eso la mejor opción es optar por una carne guisada. Cuando el número de comensales es más reducido no tendremos ese problema.

Vamos a montar la mesa:
1.- Básico: la persona que va a estar encargada de servir debe de tener el sitio que menos moleste y con más fácil acceso a la cocina.

2.- Es muy incómodo y molesto que la mesa cojee. Un corcho de una botella de vino cortado en diagonal nos puede servir de cuña para solucionarlo.

3.- El mantel. Hay que evitar usar más de un mantel, los “empalmes”. Una vez puesto el mantel, debe colgar un tercio de la distancia entre la mesa y el suelo. 

4.- Las servilletas, de tela y a juego con el mantel, se colocan a la derecha o izquierda del plato indistintamente, y dobladas de forma clásica, aunque si queremos innovar a la hora del doblez podemos colocarla encima del plato con algún tipo de diseño diferente o incluso dentro de la copa.

5.- La cubertería. Tenedor a la izquierda del plato, a la derecha el cuchillo, después la cuchara (con la hoja hacia dentro y la cuchara con la concavidad hacia arriba. siempre). Los cubiertos de postre sobre el plato. Todos los cubiertos deben estar a 2 ó 3 cm mínimo de distancia del plato, y se usarán de fuera hacia dentro. Hay una forma de doblar las servilletas (http://www.youtube.com/watch?v=S_1BpEvlu1Q) donde los cubiertos van dentro, parecido a un sobre. En ese caso la servilleta se colocará o a la derecha del plato o sobre el plato con los cubiertos en el orden descrito. Los cubiertos no deben rozarse entre ellos y no debe usarse el mismo cubierto para dos platos diferentes.

6.- Los centros de mesa decorativos. El más bonito, el más elegante, el más caro, pasa a ser el mayor obstáculo si supone una dificultad a cualquiera de los comensales. Mi opinión personal: el mejor centro de mesa es un buen decantador de vino si vamos a tomar tinto. Si no, y en el caso de que haya fumadores en la mesa, unos candelabros ayudan a disimular el humo del tabaco. NO a los centros de mesa aromáticos, nos desconcentran del olfato de la comida y el vino.

7.- La vajilla: lo ideal es poner un “bajoplato o plato de adorno”, que se use como base al resto de los platos y sea ligeramente superior a los mismos. Los platos deben estar a unos 3 cm de la mesa y a unos 60 cm del siguiente comensal. Si va a haber aperitivos se colocará un plato pequeño que se cambiará tantas veces como sea necesario.

8.- Cristalería: como sabemos el menú, porque somos los que lo estamos preparando, hay que tener muy en cuenta las copas y vasos a colocar. Orden: de superior a inferior, copa de agua, copa de vino blanco, copa de tinto y copa de cava, a ser posible de flauta para mantener las burbujas. La forma de los vasos tienen un por qué. Todo tiene un por qué.

Ya hemos terminado de montar la mesa, y para finalizar hoy, citaré una frase de Samuel Johnson que dice:
“El hombre es un animal que cocina. Las bestias tienen memoria, juicio y todas las facultades y pasiones de nuestra mente en cierto grado, pero no hay ninguna bestia que sepa guisar."

Bon appetit

1 comentario:

  1. Enhorabuena por tu blog¡¡¡ muy buen tema¡¡¡ el video de las servilletas buenisimo jejejeje, nada, mucha suerte y a esperar el siguiente capitulo Bsssssss¡¡¡

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