Ha llegado la hora de pensar en el menú que quizá sea lo más
complicado. Tiene que ser algo no indigesto, dependiendo de nuestros
conocimientos culinarios, no demasiado complicado, y lo más difícil: que guste
a todos.
Os voy a dar una buena noticia: no es tan complicado quedar
bien. No hace falta gastarse medio sueldo en un vino ni es necesario dar
solomillo de ternera para servir un buen almuerzo. A continuación os voy a dar
un par de consejillos y algunas ideas para confeccionar un menú sencillo, rico
y económico, pero antes vamos a ver que es necesario tener en cuenta:
1.- cuándo es el evento. En función de si es un almuerzo o
una cena debemos pensar en un menú u otro. Si es un almuerzo lo ideal es un
entrante y luego un plato principal. El entrante dependiendo de la época del
año puede ser un consomé o una ensalada y el plato principal un pescado o una
carne. Si es una cena podemos optar por un aperitivo y un cóctel. En cualquier
caso deberemos siempre cuidar la temperatura de cada plato sea caliente o frío.
2.- el menú: como lo más común es que sea un almuerzo, nos
centraremos en este. Es un amplio abanico de posibilidades las que podemos
tratar (lunch, cóctel, cena, buffet…) pero el almuerzo es el más habitual. El
esquema a seguir es: entrante, plato principal y postre (es lo que se aconseja
ya que muchas veces un primer plato y un segundo resulta excesivo). En función del entrante que escojamos, así
será el segundo plato y consecuencia de éste el postre. Es decir: si optamos
por una sopa o crema de marisco, la cual podemos entender como plato
contundente, deberemos poner de plato principal algo más ligero, como un
pescado a la sal acompañado de unas verduras o una crema de patata, y de postre
algo dulce (tarta de queso, de chocolate, Brownie, etc). Sin embargo, si
optamos por un entrante más ligero como un ajo blanco, o una vichisua fría,
podremos servir alguna carne en salsa o algún buen asado. Entonces debemos
optar por servir fruta de postre o algún sorbete de limón o mandarina como
digestivo.
3.- tener en cuenta la temporada de los alimentos. Un plato
de tomate con ventresca y un buen aceite de oliva virgen puede ser un entrante
estupendo o nefasto, en función de la época del año. Los que hacemos salmorejo
a menudo notamos en seguida cuándo el tomate está en su momento y cuándo no. Aquí http://www.euroresidentes.com/Alimentos/calendario_temporada_alimentos_frutas_verduras/calendario_frutas_verduras.htm os dejo el enlace a una página que os resultará de mucha utilidad.
A mi me encanta porque sólo tienes que entrar en el mes en el que estamos y te
recomienda los mejores alimentos a consumir.
4.- la bebida: en las comidas formales no suele haber
refrescos, sólo agua, vino y zumos. El vino de los entrantes debe ser joven,
algún blanco afrutado. Nosotros desde octubre que tuvimos el gusto de estar en
una boda descubrimos un vino de Castilla fantástico, tanto el blanco como el
tinto. Se llama Argum, el blanco es joven, 100% Sauvignon. Servido a la
temperatura correcta es un vino fabuloso para un pescado o unos aperitivos
incluso. Y el tinto que nosotros defendemos es tempranillo cabernet, y podemos
presumir de estar vendiendo un vino cuya bodega a recibido un premio de la Asociación de Bodegas
de vinos de España. Tenemos que eliminar todos los prejuicios que tenemos con
los vinos: no es necesario que sea Rioja para ser un buen vino. Debemos empezar
a educar el paladar y sobre todo, perder la vergüenza ante el desconocimiento.
Qué importa si no conoces la bodega o el nombre del vino: ¿está bueno? ¿va bien
con la carne? Pues ya está.
Creo que después de esto, algo podremos hacer. Las
siguientes entradas haremos referencia a algunas recetas sencillas y candidatas
al éxito del evento. Y para terminar, una frase que me encanta…LA
COMIDA ES EL PLACER MÁS A LA MANO DEL HOMBRE. Salud!
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